Por Daniel Caram

En medio de la guerra innecesaria

Opinión del Director - 02/05/2017

Todos dicen aborrecerla, y pregonan evitarla, pero ‘a la primera de cambio’ se suman inexorablemente a sus designios… que no son más que mediocres argumentos para ensuciar al otro.

 

La guerra mediática en plena campaña electoral constituye un mal lamentablemente instalado en los últimos procesos y que deja heridos graves que trascienden la mera pelea política. Es que se lesionan relaciones personales, y hasta institucionales, que luego se tornan irremediables.

 

En Capital la rueda vuelve a andar de esa manera, con candidatos entrometidos en sucios comentarios en contra del otro, en lugar de apuntar sus fuerzas en las posibilidades propias.

 

La calidad humana de los contendientes (Fabián Ríos, Any Pereyra, Eduardo Tassano, Emilio Lanari) hacía que uno observe con  expectativas una pelea de ideas, de proyectos, de discusiones comprometidas.

 

Pero no… volvimos a equivocarnos.

 

Tal vez por la repetida impronta de ‘los más papistas que el Papa’, desde las segundas y terceras líneas se imponen chismes, rencores, y denuncias irrelevantes.

 

Entonces la competencia leal y necesaria se disipa en estúpidas consideraciones que golpean hasta la médula.

 

Así, propaladora oficialista aprovecha cualquier artículo de información para ensuciar a Ríos y compañía. Y desde la comuna algunos se encargan de ‘hacer trascender’ hechos que no tienen que ver con la real discusión por llegar a la vieja casona de Mendoza y Mayo.

 

Se repiten viejas mañas, y se utilizan herramientas vetustas.

 

No se aprende aún que la gente está cansada de éstos artilugios, y que reclama, por sobre todas las cosas, que se dediquen a dar respuestas a lo realmente necesario.